diumenge, 19 d’octubre del 2014

“El éxito justifica hoy cualquier degradación moral”

Jorge Zepeda Patterson, ganador del 63º Premio Planeta, asegura que la información comprometida queda en la periferia del periodismo.


Jorge Zepeda Patterson, ganador del Premio Planeta 2014, con la novela Milena o el femur más bello del mundo. / Consuelo Bautista

“En el por qué uno se corrompe intervienen también resortes emocionales, psicológicos, valores éticos que caen… Son asuntos casi de diván, motivaciones opacas, y a eso el periodismo no llega, se necesitan herramientas de la ficción para dar las claves”, defiende Jorge Zepeda Patterson (Mazatlán, 1952), antes de agarrar el frasco del colirio y los dos móviles que alternativamente, sin cesar, han sonado para entrevistarle desde México. Son apenas horas después de obtener el 63º Premio Planeta (601.000 euros) por su segunda novela (“un salto cuántico”), Milena o el fémur más bello del mundo, que el 4 de noviembre y por vez primera en este galardón aparecerá al unísono en España y México: 210.000 ejemplares.
Por eso la historia de una bella joven croata (“la belleza es su tragedia”) atrapada en una red de prostitución de “gama platínum” es un escenario perfecto para el periodista y colaborador de este diario para poner al descubierto las vísceras putrefactas del poder. “Siempre hay certezas que como periodista no puedes documentar”, defiende. Y todo ello en un contexto de autocensura hoy, muy visible. “En España y en México es alta, hay mucha conveniencia y cálculo por temor a represiones políticas o económicas”. El resultado es el “evidente retroceso” del periodismo de denuncia, fruto de la “institucionalización inevitable de los grandes medios por ese falso sentido de responsabilidad institucional que les invade”. La información comprometida queda en “publicaciones alternativas, en la periferia del periodismo”.
“Roa Bastos, Gabo y Asturias ya miraron tras las bambalinas del poder”
Pone sobre la mesa Zepeda, con su notable capacidad para la metáfora, los nombres de Roa Bastos, García Márquez y Asturias para demostrar que “hay una tradición literaria de mirar al poder desde la novela, de entenderlo tras las bambalinas y más allá de las figuras de bronce”, a las que añade las obras más apegadas al suelo real y cotidiano, en México, de Martín Luis Guzmán, Luis Spota o Héctor Aguilar Camín.
De la lectura de Roberto Saviano o de su propia primera novela, Los corruptores, puede desprenderse que nunca habían coincidido tanto los intereses de las mafias con los de las élites de poder: “los grandes empresarios son también los grandes evasores, por lo que requieren de operadores financieros para disminuir la presión fiscal y ahí entran igual políticos que narcotraficantes, que futbolistas”. ¿Y puede que actúen con mayor desfachatez? “Sin duda: es la extensión del éxito como único criterio de valor social; el éxito justifica hoy cualquier degradación moral”.
“De las agresiones a periodistas, la mitad  son de tipo  político, no de narcos”
En Milena o el fémur más bello del mundo hay conexiones mafiosas entre España y México que Zepeda ratifica en la vida real. “Está documentado el uso de España por los cárteles para entrar en Europa, igual que la colonización de la Riviera Maya por el sector hotelero español ha servido para lavar dinero y comprado voluntades”.
En realidad, la novela es una continuación de Los corruptores, donde quien investiga son cuatro excompañeros de clase ahora en profesiones notables. Investiga la sociedad civil y no un detective. “Sería poco verosímil en México creer en un policía honesto; el típico detective de novela negra occidental no sirve”. Difícil vivir así, ¿no? “La desesperanza impera en México, la corrupción es una forma cultural de estar, hay cierto fatalismo, pero el país se reinventa”. Y eso que las bandas ya controlan hasta el poder local. “Ahí hay corrupción, pero también gente que resiste, grandes esperanzas; en las altas cumbres del poder eso ya es imposible: se sabe que la selección natural implica que quien llegó alto es que transó (cedió)”.
Desde 2003 han sido asesinados en México más de 80 periodistas y 17 han desaparecido. Zepeda conoce las cifras: “El drama es que empezó con las amenazas narcos pero ahora bajo esa coartada actúan también los caciques políticos; hoy la mitad de las agresiones a periodistas son de tipo político”.
Y salta, cansado quizá de tanta zona oscura (“escribir ha sido un refugio”) a hablar de literatura norteamericana, su preferida: Roth, Auster y un Carver que “en tres trazos no explica, describe”. Como él.

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